Capítulo 129

La oscuridad era asfixiante, presionando mi pecho hasta que sentía que no podía respirar. Mi cuerpo dolía por las palizas, mi estómago se revolvía de hambre y mis labios estaban tan secos que parecía que se romperían con una sola palabra. Pero lo peor no era el dolor físico—era la desesperanza, el p...

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