Capítulo 266

El nombre resonó en mi pecho como una maldición envuelta en veneno. Me senté en mi escritorio, mirando el símbolo rojo sangre estampado en el pergamino—la corona con colmillos. Mis manos temblaban, no de miedo, sino de furia.

Así que aún existían.

Los viejos pergaminos los mencionaban en susurros:...

Inicia sesión y continúa leyendo