Capítulo 33

A las 9 a.m., me senté en la mesa de la cocina, sorbiendo una taza de café caliente mientras fulminaba con la mirada a Bryan, quien parecía decidido a cuidarme como si fuera una muñeca frágil. Su intenso enfoque en "vigilarme" era casi asfixiante. No solo estaba rondando—me estaba mirando fijamente,...

Inicia sesión y continúa leyendo