Capítulo 36

JAKE

—¡Jake!— grité, feliz de estar a salvo en sus brazos de nuevo, mi corazón latiendo con fuerza por la adrenalina que corría por mis venas. Su abrazo era firme, protector, como si nunca más me fuera a soltar. Me agarró la cara, sus labios chocando contra los míos en un beso desesperado, llen...

Inicia sesión y continúa leyendo