Capítulo 37

El bosque estaba vivo con los sonidos de la paz—el susurro de las hojas en la suave brisa, el ocasional chirrido de las criaturas nocturnas que corrían cerca, y el suave zumbido de la naturaleza en reposo. Pero en medio de toda esa tranquilidad, mi mundo se centraba en una sola cosa: Jake.

Sus fuer...

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