Capítulo 90

El día comenzó de manera normal, engañosamente normal. El sol brillaba, la casa de la manada estaba llena de actividad y, por una vez, parecía que un momento fugaz de paz se había asentado sobre nosotros. Casi me había dejado creerlo.

Casi.

Pero la sensación de inquietud en mi estómago no desapare...

Inicia sesión y continúa leyendo