Capítulo 105 Capítulo ciento cinco

Punto de vista de Sebastian

Por un momento, no escucho nada.

Ni la ciudad.

Ni el motor, tic-tac suave bajo el capó.

Ni siquiera mi propia respiración.

Solo sus palabras.

No era real.

Quedan entre nosotros, pesadas y definitivas.

Me quedo mirando al frente, con las manos aferradas al volante,...

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