Del prisionero al proyecto

Rhonda

El cochecito azul no estaba hecho para esto, ya no. Ni para la carretera abierta, ni para las montañas, y mucho menos para cuatro mujeres con armas, alcohol y suficientes malas ideas como para arrasar una ciudad. Pero ahí estábamos, disparadas hacia el norte con las ventanas abajo y cancione...

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