Muy, muy buena chica

—Shhh... Shhh... cariño, no llores. Todo estará bien. Quédense agachados —nos susurra mi madre, conteniendo las lágrimas mientras nos escondemos detrás de los arbustos, intentando escapar por el jardín. Están saqueando la propiedad.

Algo se rompe adentro.

Cristal.

Lo escucho incluso desde aquí.

...

Inicia sesión y continúa leyendo