Carnalidad.

Oliva estaba extasiada con las piernas abiertas sobre los hombros del lobo y los únicos sonidos que salían de su boca eran gemidos pidiendo más y más.

El calor sofocante de la habitación no le permitía respirar adecuadamente, pero no le importaba, lo único que sabía era empujar la cabeza del lobo y...

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