Capítulo 186

VIOLETA

Por suerte no quemo ningún agujero en su camisa pese a mis manos temblorosas. Cuando termino, desenchufo la plancha y él se pone la camisa. Mientras lo observo vestirse, mis pies se mueven solos hacia él. Lo ayudo con los botones. Mis nudillos rozan las ondulaciones de sus abdominales p...

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