Capítulo 17 17

—Pues que celebren. Eso no cambia nada.

Mentí con tanta rapidez que Mateo soltó una risa sin humor.

—Claro. Por eso acabas de aplastar tus zapatos contra el pecho como si fueran chaleco antibalas.

Bajé la vista. Efectivamente los sostenía con demasiada fuerza.

—Estoy cansada.

—Y yo conozco esa excus...

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