Capítulo 31 31

—Había una posibilidad de tratamiento y no te la conté.

Mateo no se movió.

Ni siquiera parpadeó.

—¿Qué posibilidad?

Apreté el borde de la mesa hasta que los nudillos me dolieron.

—La noche que Sergio me llevó a casa de mi amiga encontré un mensaje del primer especialista. Había revisado los estudios...

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