Capítulo 34 34

—¿Cuánto estás sangrando?

Mateo ya estaba abriendo la puerta cuando volvió a llamar a Valeria.

Yo agarré mi bolso y lo seguí.

—No sé —respondió ella al otro lado—. No muchísimo, pero hay sangre. Mateo, tengo miedo.

Su voz bastó para borrar de mi cuerpo cualquier resto del beso.

—Voy hacia tu habitac...

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