Capítulo 35 35

—No vuelvas a decir que te elegí como si hubiera firmado un contrato.

Mateo dejó dos cafés sobre la mesa de la habitación pequeña.

—Me besaste tú.

—Porque estabas a dos centímetros de mi boca.

—Eso no es una defensa. Es una confesión con mala logística.

Me incorporé en la cama.

—¿Cómo está Valeria?

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