Capítulo 49 El encuentro clandestino

Al verse acorralado Julio reacciona.

—¡Esperen, por favor, no entienden nada! —gritó de pronto, con la voz rota por el terror mientras se aferraba a la puerta del auto como si fuera su única tabla de salvación—. Creen que mi pánico es por una simple auditoría o por ir a la cárcel, pero están comp...

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