Capítulo 62 El fuego y la traición

Para el domingo a la tardecita, el silencio en la bodega era tan pesado que se te metía en los huesos. El camión de cemento se había ido hacía horas, dejando el galpón viejo clausurado con una tonelada de hormigón fresco y las cintas amarillas de la policía judicial atadas a los postes como si fuera...

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