Capítulo 184 Amalie

No sé cómo ni cuándo finalmente me quedé dormido. Pero me despiertan los sonidos de una pelea.

Esta vez, cuando abro los ojos, no hay un dolor cegador. Me duele la cabeza, pero no me hace retorcerme ni suplicar por mis compañeros.

—¡Maldita! ¡Nunca debiste haber estado a cargo de un aquelarre!— gr...

Inicia sesión y continúa leyendo