Capítulo 121 121

—«Irónico» no es la palabra que yo usaría.

—Oh, vamos, amigo mío. Puedes alegrarte por mí. No todos los días uno se topa con un golpe de suerte como este.

A menos, por supuesto, que hayas trabajado para robar el de otro.

—Un consejo, amigo —gruño, inclinándome sobre mi escritorio para clavarle un...

Inicia sesión y continúa leyendo