Capítulo 35 35

EMMA

—¡Por el amor de Dios, Ben, estoy trabajando!

—No respondías a mis putos mensajes —gruñe por teléfono—. ¿Qué se suponía que hiciera?

—Oh, no lo sé, ¿esperar, tal vez? ¡Al menos hasta que volviera a casa! —Miro nerviosa hacia la puerta de Ruslan. Si sale y me ve en otra llamada personal, soy ...

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