Capítulo 8 8

Por supuesto, ahora no tengo que imaginar cómo sonaría si la acorralara contra la pared y deslizara mis dedos entre sus muslos.

Ya he escuchado ese maldito mensaje de voz dos veces. Una reproducción más y corro el peligro de hacer una estupidez.

Como masturbarme mientras pienso en todas las formas...

Inicia sesión y continúa leyendo