CAPÍTULO 44

Se acomodó en su posición sentada, su postura alerta y lista para pelear. Sostenía un puñal de plata que brillaba, añadiendo esperanza de matar a innumerables enemigos, pero esos eran extremadamente insuficientes para vencerlos. Amelia no iba a permitir que eso sucediera sin una fuerte resistencia. ...

Inicia sesión y continúa leyendo