CAPÍTULO 53

Ema había encendido solo una lámpara en sus habitaciones y su tenue luz hacía que las sombras se alargaran. Muchas personas estaban dormidas o aún celebrando el consejo que tuvo lugar en la casa de la manada la noche anterior. Pero para Ema, o más bien, no había descanso, no había paz. Sus pensamien...

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