CAPÍTULO 54

Ema se encogió de hombros elegantemente.

—No tienes otra opción, pero ¿qué puedes hacer? No hay otra manera de al menos tener una ligera posibilidad de encontrarla.

Cayó otro largo silencio. En sus pensamientos, Daniel descartó todas las tácticas que podría usar para escapar de la trampa. Pero en ...

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