CAPÍTULO 61

El ritmo del motor del autobús se había convertido en un sonido familiar para Amelia en las últimas semanas. Había dejado su hogar y se había mudado a otro estado, asegurándose de que incluso los rastros de su vida anterior no fueran rastreables. Ahora, mientras miraba por la ventana y veía el enorm...

Inicia sesión y continúa leyendo