CAPÍTULO 87

Era como si alguien le hubiera arrancado el corazón en pedazos, estaba en tanto dolor. No solo estaba prisionera e indefensa, sino que había perdido a su amiga y el dolor de esa pérdida era tan profundo como cualquier herida de carne.

—¿Qué me vas a hacer? —preguntó Amelia, temiendo sonar demasiado...

Inicia sesión y continúa leyendo