Las cuerdas envenenadas del destino

La habitación tenía una luz tenue, llena del aroma de madera envejecida, tinta y un toque de tristeza. Lobo estaba sentado solo, inclinado sobre su guitarra, sus dedos moviéndose con cuidado y precisión a lo largo de las cuerdas. Cada sonido que producía parecía llevar la carga de su ser interior, u...

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