La traición del parque.

El aire entre nosotros crepitaba con tensión no resuelta, los restos de nuestro pasado compartido pesando sobre mis hombros.

—¿Quieres respuestas? —dije, mi voz dura como una piedra—. Entonces dame tu sangre.

Sus ojos se abrieron por un segundo antes de entrecerrarse—. No, Lobo. No lo haré.

Una o...

Inicia sesión y continúa leyendo