Capítulo 40 La jaula de oro.

Aria puso un pie en Nueva York y sintió que el aire de la ciudad le pesaba en los hombros. No fue al lujoso apartamento que compartía con James; no se sentía lista para respirar el mismo aire que su carcelero. En lugar de eso, le pidió al taxi que la dejara frente a ese pequeño consultorio de parede...

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