Capítulo 93 Castillo azul.

—Anoche, después de la oficina, fuimos a su apartamento —confesó Eugenia, soltando el aire—. Estábamos solos. Él cocinó para mí, fue increíblemente atento. No era el candidato frío de las cámaras. Me hablaba de cosas personales, me tocaba el hombro, me acarició la cara... estuvimos a nada de besarno...

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