Capítulo 98 Epílogo.

El carro avanzaba a velocidad moderada por la carretera. Oliver mantenía una mano firme sobre el volante y la otra sobre el muslo de Aria, apretándola con una mezcla de posesividad y nerviosismo disimulado.

—No me parece prudente, mi vida —repitió por tercera vez en menos de diez minutos, girando l...

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