CAP. 199

En el momento en que mis dedos rozaron el metal, el mundo se transformó. Un destello brillante, casi cegador, me arrastró violentamente, como si cayera a través del hielo. Una ráfaga de aire me arrancó el aliento. El suelo desapareció, la oscuridad me envolvió y el fuego me consumió. Luego, me encon...

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