CANAL 42

Tropecé un poco y me reí cuando ella me abrazó y me apretó.

—¡Oh Dios mío, estás caminando! ¡No estás cojeando ni equilibrándote como un flamenco, estás caminando! ¡Mira esas piernas! —se agachó apretando mi pantorrilla.

—¡Isla!

—Sé que vas a querer darte una ducha completa, pero tenemos que celebra...

Inicia sesión y continúa leyendo