Capítulo 39 La Duda

El silencio en la habitación 402. Adriana permanecía de rodillas junto a la cama vacía de su padre, apretando entre sus dedos la rosa negra que Esteban había dejado como firma. No había lágrimas. El dolor se había cristalizado en algo mucho más peligroso: una furia fría y calculadora que le recorría...

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