Capítulo 45 UNA PROPUESTA TENTADORA

En cuestión de segundos, una docena de niños la rodeó entre brincos y exclamaciones. Priscila esbozó una sonrisa tibia, pero un ardor amargo de vergüenza le quemó el pecho. Sus manos estaban vacías; esta vez no llevaba las cajas de galletas, los libros ni los juguetes que solía repartir con holgura ...

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