Capítulo 47 A VECES LA VERDAD ENTIERRA

Priscila avanzaba por las aceras de Prosperidad con la barbilla erguida y el pulso galopándole desbocado en la garganta. La bendición de Sor Leticia aún resonaba en sus oídos, dándole un halo de falsa valentía. Tenía las intenciones intactas: entraría a la vivienda, miraría a su padre a los ojos y l...

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