Capítulo 66 BAJO SU MIRADA

Priscila retiró la mano de un tirón seco, mirándolo como si al magnate le hubiera salido una segunda cabeza en mitad del pinar.

—A ver, espérate un segundo, Madrigal —dijo ella, alzando una ceja con tono desenfadado—. ¿Casarnos? Ni lo sueñes. Eso sería cortarme las alas de un plumazo. No salí huyen...

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