Capítulo 87 UN DOLOR PROFUNDO

El ejecutivo retiró la mano del contacto con el bebé, erigiéndose de inmediato con la frialdad recuperada en su postura.

—Beatriz —respondió él con distancia—. No quería despertarte. El niño estaba inquieto.

—No te preocupes, apenas puedo pegar ojo pensando en el futuro de mi pequeño —suspiró ella...

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