Capítulo 6 Después de la aparición de Nicolás II
- Ella ya tiene un grupo.
- Todavía quiere ser parte de los nuestros.
Llegó Daniela y se sentó al lado de Valkyrie, quien estaba sola hasta ese momento.
- ¿Te costó enviar un mensaje de texto para confirmar que todo estaba bien contigo? - se quejó Alissa.
- Por supuesto que lo fue. ¿Por qué no lo estaría?
- Dani, mi madre te miente cuando dice que estás en mi casa. Lo mínimo que tienes que hacer es decirnos dónde estás, así sabremos si pasa algo malo.
- ¿Qué podría hacerme un hombre malo en un motel? – se burló ella.
- Nada que no quisieras, ¿verdad? - Me reí.
- Exactamente.
- ¿Y como fué? – Pregunté ansiosa, deseosa de saber detalles.
- Bien.
- ¿Bien? pregunté con tristeza. ¿Eso es todo lo que ella diría?
Quisiera saber como les fue, cuantas veces lo hicieron, si usaron condon, si tenia el pene grande, si pago el motel a la salida, si comieron algo, si se bañaron, si él le practica sexo oral a ella o ella a él...
- ¿No podrías darnos más detalles? preguntó Alissa.
- Quieres detalles, ve a ver una peli porno. - dijo Dani.
La maestra entró al salón y pronto tuvimos que parar la conversación. Durante el descanso seguimos a Saúl, como de costumbre. Pensé que Alissa era bonita y no vi nada especial en Saul. Era alto, tal vez más de seis pies. Era extremadamente delgado... Ni siquiera tenía músculos en los brazos. El cabello estaba afeitado y oscuro, al igual que la piel. Tenía muy poco vello en los brazos y las piernas y eso se notaba porque siempre vestía pantalones cortos. ¿Mencioné que odiaba a los chicos en pantalones cortos excepto en la playa?
Cuando terminó la clase, salimos juntos, como siempre: yo, Dani, Alissa y Val. Solo Val y yo volvimos a estar juntos, ya que vivíamos cerca el uno del otro. Dani vivía en otra ciudad. Alissa vivía cerca de la escuela, en la zona central.
Nos detuvimos cuando vimos a Nicolás, apoyado contra la pared de una empresa que daba al Instituto. Vestía jeans oscuros y una camiseta blanca lisa, con su mochila a la espalda.
- Creo que tienes compañía. – Observé cuando lo vi mirando en nuestra dirección.
- No va a funcionar. - Dijo Val, no satisfecha.
- Este chico es perfecto. - comentó Alissa.
- Ve allí y dale un beso. No cuesta nada. – aconsejó Dani.
- Chicas, no me gusta.
- ¿Y quién dijo que te tiene que gustar? No te tiene que gustar para besar. - yo dije.
- Oh, sí lo haces. – respondió Alissa.
- Ya me obligaste a dar mi primer beso con alguien que tú elegiste... No puedes obligarme a seguir con Nicolás.
- Al menos habla con él. - dijo Dani.
- No te morderá. - yo intenté.
Ella suspiró y cruzó la calle hacia él. No estaba seguro de que Nicolas fuera capaz de conquistar a Valkyrie. Era casi imposible abrirse al amor. Ni siquiera estaba seguro de si ella se quedaría con Adriano si él quisiera. A veces parecía temerosa de involucrarse física y emocionalmente.
Pero Nicolás era mi posible pasaporte a Cadu. Los dos hablaron durante unos minutos y compartieron un beso. Aplaudimos, llamando la atención de todos los que pasaban. Val movió su dedo medio desde atrás, indignada mientras aún besaba a Nicolas.
Tenía muchas ganas de continuar la conversación con Nicolás que terminó el sábado por la noche en el Manhattan Bar a causa del taxi. Pero este no era el momento para interrumpir el momento de él y de Val. Alissa y Dani se despidieron y se fueron. Y yo me quedé allí, esperando a Val, que seguía hablando con Nicolás como si nunca se fuera a ir. Miré el reloj y ya era tarde. No podía esperar toda mi vida. Si llegaba demasiado tarde, tendría problemas con mi madre... o mejor dicho, con mi padrastro.
Por alguna razón no pude cruzar la calle para hablar con Val. Sentía que mis piernas se negaban a ir allí... O tal vez tenía demasiado miedo de interrumpir el momento y ella no querría volver a ver a Nicolás y la posibilidad de ver a Cadu había desaparecido de mi vida para siempre.
- Val, ya voy. – grité.
Los dos me miraron y ella dijo:
- Espera, te acompaño.
- No, no te preocupes. Voy solo.
- De ninguna manera.
Se despidió de él con un rápido beso y corrió hacia mí.
- Gracias por salvarme.
- ¿Ahorrar? No parecías querer ser salvado. - Observé riendo.
- Como he dicho antes: es simpático, pero no me cae bien.
- Vino aquí a verte. No creo que piense como tú.
- No importa. No seguiré adelante con eso.
- Val, es lindo, dulce y parece que le gustas. ¿Qué te lo impide?
- No me gusta... Eso es todo, Juliet.
- Pero al menos podría intentarlo.
- Tal vez lo hagamos así: ¿Trato de gustar a Nicolás y a ti te gusta Giovane?
"No…" Hice una mueca. - Pero es diferente. Nicolás es guapo, Giovane no lo es.
- No estamos hablando de belleza, estamos hablando de gusto.
- ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
- Juliet, a veces pienso que eres muy egoísta.
- Y has estado diciendo cosas que me lastiman a veces.
- Sé que somos amigos... Pero, sinceramente, soy yo quien decide sobre mi vida amorosa. No voy a dejar que tú, Alissa y Dani vuelvan a decidir por mí. Ya he terminado mi primer beso para ti.
- ¿Para nosotros? Estás siendo injusto. No te obligamos a hacer nada.
- ¿Será que no? Si no besara a ese extraño, nunca me dejarías en paz.
- Sólo queríamos ayudarte. - Me justifiqué.
- Ya estoy pensando en prescindir de tu "ayuda".
- Val, no te pierdas a Nicolás. El es guapo y...
- Entonces quédate con él. – cortó mi frase y siguió adelante, enfadada.
