Capítulo 6 6: ¿mi profesor?
Camina con pesar por el corredor mientras que piensa en lo que había hecho con ese sujeto, Livia llevaba un horrible cargo de conciencia. Aprieta sus labios al mismo tiempo que sujeta su mochila.
Sin darse cuenta de nada, la joven choca con un estudiante y al levantar la mirada era un joven bien parecido que creía haber visto antes.
—¡Eh! Tú eres la prima de Pamela.
—¿Quién eres tú?
—Soy un amigo de tu prima —miente el joven, Pamela le hizo jurar que no le contaría nada a su prima de su noviazgo —. ¿Por qué vienes de ese corredor? No sabes que allí no dictan clases.
—¡¿Qué?! —pregunta atónita.
—¿No lo sabias? La mayoría de las personas lo usan para otras cosas, ¿Qué hacían allá?
Ella percibe que aquel chico estaba indagando mucho, y si se llegaba a saber lo que hizo con ese joven estaría en serios problemas.
—Me he perdido, pensé que también impartían clases en ese lado de la universidad.
—¿A si? —Ray frunce el ceño —. Parece que tu prima no te ha puesto mucho al tanto de cómo son las cosas en esta institución.
Justo cuando ambos estaban hablando Dante sale del sector de salones que no funcionan, él pelinegro mira a lo lejos y de inmediato frunce el entrecejo al vislumbrar a Livia hablando con Ray.
Aprieta la mandíbula debido a que no le agradaba que ella estuviera conversando con ese chico, Ray era catalogado por ser un mujeriego que le gustaba divertirse con las chicas nuevas. Y Livia era una de esas.
Camina con determinación hacia ellos para interrumpir lo que sea que estuvieran conversando. Le importaba una mierda lo que pudieran decir de él.
—¡Oh! Brennar, al fin te encuentro, ¿tienes un momento? —el pelinegro es interrumpido sintiéndose impotente por no poder interrumpir a aquellos dos.
—Claro…—responde sin apartar la vista de los chicos.
Por otro lado, Livia escuchaba a ese chico mientras que ella deseaba salir huyendo de ese lugar. Al parecer era famoso por todas las barbaridades que hacían, al parecer no existía ley en esa parte de la institución.
Y ahora que lo pensaba bien, ese hombre lo había visto fumando un cigarrillo. Esas cosas no deberían ser permitidas en una institución. No obstante, eso no es nada a comparación con lo que hizo con él.
Livia bate esos pensamientos de su cabeza al mismo tiempo que mira por encima de su hombro para ver la entrada del ala no funcional de la universidad. Pero aquello fue un gran error, ya que cuando miro hacia atrás se percató de aquel hombre se encontraba a sus espaldas hablando con alguien.
Él la estaba mirando, a pesar de estar conversando con otra persona él la miraba fijamente cosa que acelero los latidos del corazón de Livia. Ella regresa la vista al frente velozmente sin siquiera escuchar lo que aquel joven le contaba.
—Lo siento, debo irme.
—Pero…—Ray observa como esa chica sale corriendo y se extraña.
Dante al ver que ella se aleja de Ray siente un poco de alivio, pero de todas formas pensaba mantener vigilado a ese chico, era muy peligroso.
[…]
—Livia, llevo horas buscándote, ¿se puede saber dónde demonios estabas metida? —la rubia alza la mirada para ver a Pamela.
—Yo, estuve buscando mi aula de clases. Pero me he perdido.
—¡¿Te has saltado la clase?!
—No ha sido mi culpa.
—¿Y porque tienes esa cara de culpa? ¿Qué ha pasado?
Ella deseaba contarle lo que paso a alguien, pero sentía mucho miedo de lo que Pamela pudiera decir al respecto. Y si se atrevía a contárselo a sus tíos, o incluso a sus padres. ¿Qué iba a pensar sus padres de ella?
Es que ni quería imaginarse todo el escándalo.
—No es nada—baja la mirada al recordar lo que paso, es que aun llevaba grabada en su piel todo lo que él le hizo.
—¿Estás segura? Pareces perturbada.
—Estoy bien, no pasa nada.
—De acuerdo —responde Pamela alzando las manos al notar su mal genio —. Te buscaba porque ya mis clases han terminado, quería saber si nos vamos juntas o tienes alguna otra clase.
—Tendré que tomar el transporte, por lo que recuerdo de mi horario tengo una clase esta noche.
—¿Dónde está tu horario?
Ella muerde la carne interna de sus labios, no estaba muy segura de nada, pero sospechaba que lo había dejado en manos de ese extraño.
—Lo he perdido.
—Sera difícil que consigas uno nuevo, aquí son muy exigentes.
—Lo sé.
—Bien, entonces no te esperare. Nos vemos en casa.
Ella asiente entre tanto le sonríe a su prima y la ve marchar. Si sus padres no fuesen tan obstinados, ella estuviera en esos momentos recibiendo clases en el convento, se hubiera evitado todo lo que paso hace algunas horas atrás.
Ahora debía enfrentarse a cada rato con esos perturbadores pensamientos y con esa mirada grisácea que no lograba sacarse de la cabeza.
[…]
Cuando al fin dio con el aula de clases, Livia se sintió tranquila, más no cómoda. Sobre todo, porque aún permanecía intacta esa sensación de hurgo en su vagina. Cuando caminaba sentía que los labios de su coño le apretaban.
La rubia toma asiento notando que aula estaba un poco vacía, si hubiera sabido eso se salta la materia. Por otro lado, perder clases de álgebra sí que era algo complicado.
Livia hace amago de sacar su laptop para comenzar la clase mientras que le rogaba al cielo que el profesor no asistiera.
—Buenas noches jóvenes —pero al escuchar aquel saludo ella ensancha la mirada.
Lentamente levanta únicamente la vista y es cuando sus labios se entreabren un poco, ¡era él!, aquel hombre que le hizo… Livia parpadea y relame sus labios, se le olvido sacar su laptop y todo lo demás.
Ella solo tenía ojos para ese hombre que se encontraba en medio del escenario.
—Mi nombre es Dante Brennar y seré su profesor de álgebra por este año.
—¿Mi Profesor? —musita con la boca abierta.
Dante se presenta sin quitarle la mirada a Livia quien se había sentado en los asientos de la parte de arriba, sin embargo, lograba verla con claridad. Aquella expresión de asombro era impresionante.
