Trampa.

Cuelgo aquí de mis dedos de los pies, tratando de aliviar un poco el dolor. Es entonces cuando escucho un alboroto, seguido de Luciano siendo arrastrado a la habitación. Está desnudo, encadenado y colgado a mi lado, luego los guardias se van.

—¡Luciano, hermano, despierta! —le susurro-grito. Envuel...

Inicia sesión y continúa leyendo