Siempre en deuda.

Ariana

Bajamos las escaleras. Veo a Madre primero, quien me da un cálido abrazo y besa mi vientre.

—Hola, pequeño Bebé. ¿Cómo te sientes, querida?

—Estoy bien, solo un poco adolorida, Madre.

—Bueno, asegúrate de no excederte, ¿de acuerdo? Mucho descanso y deja que estos tres te cuiden.

—Ves, Mad...

Inicia sesión y continúa leyendo