Capítulo 48

Una carcajada aguda e histérica amenazó con escapárseme, arañándome la garganta, pero la tragué justo a tiempo. Mantuve la mirada fija en el rostro de Renzo, diseccionando cada línea sutil y cada tic de su expresión con una intensidad desafiante.

—No bromees con eso —dije en voz baja, desviando la ...

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