Capítulo 105 Ciento seis

Tristán no mira a su hermano, me mira directamente y sus ojos son como dagas, son dos brillantes esmeraldas que me envuelven en un temor profundo, me embarga el inexplicable deseo de correr. Ventura se mueve más hacia mí de forma que me cubre casi por completo y logro escapar del sentimiento de páni...

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