Capítulo 21 Veintidos

Colisiono con un cuerpo en movimiento, me doy tan duro en la frente que me desestabilizo y caigo. Mierda, ya no sé caminar, lo que faltaba. Suelto un quejido antes de sentir el golpe.

―¡Disculpa! ―exclama una voz cálida al tiempo que unos brazos fuertes me sostienen―. No te vi ¿estás bien?

La mirada...

Inicia sesión y continúa leyendo