Capítulo 36 Treinta y siete

―Vale, es un cabrón, pero no dejemos de lado que su nombre fue mencionado cuando me subieron a esa furgoneta vieja ―Sebastián espeta mientras se acomoda en el asiento―. No vi el color, ya estaba medio ido, recuerdo la puerta corrediza y el escape chirriante. Y entonces nada.

En contra de mi voluntad...

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