Capítulo 81 Ochenta y dos

―Gracias.

Atino a decir en un hilo de voz, sus ojos color esmeralda reflejan ternura, pero también percibo un brillo de desconcierto. Sonríe ligeramente y entonces se levanta para devolver las cosas a su lugar. Cuando regresa, se sienta a mi lado.

―¿Quieres hablar de lo ocurrido?

Ahora que veo to...

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