Capítulo 85 Ochenta y seis

El irrefrenable deseo de gritar se mete por mis poros e invade cada centímetro de mi cuerpo. Me centro en observar a Giuli intentar por todos los medios arreglar el caos en tan solo un par de minutos; por supuesto que falla, pero mirarla proporciona un ancla en mi para evitar sucumbir al pánico impr...

Inicia sesión y continúa leyendo