Capítulo doscientos diez

Asintiendo de vuelta, Titan le sonrió con malicia. —¿Y tu nombre? —preguntó de nuevo.

—Me llaman Cat —reconoció a regañadientes.

—Entonces, Cat, ¿por qué estabas en la sala del tribunal hoy? ¿Conoces a Kota? ¿O tal vez a alguna de las mujeres? —Titan la miró fijamente.

Cat negó lentamente con la ...

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