Chasada (15)

Me quedé de pie, en silencio, recuperándome. Deseaba poder ver sus ojos. Como compensación, le abrí el sujetador y jugué con un par de pechos grandes y suaves, tan bonitos como los que había visto.

—Eres un violador, ¿verdad? Apuesto a que eres un tipo grande y negro del servicio de habitaciones. S...

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